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La dieta de las vacas influye en el aire que respiramos

Si alguna vez te has planteado que lo que come una vaca, una oveja o cualquier otro rumiante puede tener una influencia en las emisiones de ciertos gases a la atmósfera, estás en lo cierto.

Un equipo de investigadores ha analizado hasta qué punto la dieta de los animales influye en las emisiones de nitrógeno y metano que llegan al aire que respiramos y han buscado soluciones prácticas a este problema.

El primer paso para entender por qué la dieta animal puede influir en los gases existentes en el aire es comprender qué pasa cuando comen los rumiantes.

En los procesos digestivos de los rumiantes se genera metano, un gas con un efecto invernadero 23 veces mayor que el del CO2.

Sabiendo esto, no es descabellado pensar que una modificación de la alimentación de este tipo de mamíferos puede tener un efecto importante en la liberación de gases a la atmósfera.



El trabajo desarrollado por los científicos demuestra que las emisiones de metano de los rumiantes no solo están condicionadas por los aportes de fibra en su dieta, como se estimaba desde el principio, sino también por el aporte de proteína.

Ello se debe a que en la digestión de este compuesto se produce una fermentación de las cadenas carbonadas que resultan de la desaminación de los aminoácidos, un proceso metabólico que se produce durante la fermentación de los rumiantes, que es a su vez una parte esencial de su proceso digestivo.

Varios estudios demuestran que el 15 % de la producción global de metano deriva de los rumiantes y sus procesos digestivos.

Una vaca lechera puede generar diariamente 400 litros de metano y un ternero de engorde producir más de 200 litros.


Fuente: agenciasinc.es

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