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Velocidad de escape, un pulso a la gravedad

El espacio está más cerca de lo que crees. La Estación Espacial Internacional órbita en realidad a solo 400 kilómetros sobre nuestras cabezas. Y es que el espacio en sí, comienza a tan solo 100 kilómetros de altura. Por eso, si pudiéramos conducir un coche en línea recta como cuando circulamos por una autopista, estaríamos allí en menos de una hora.

Por supuesto, llegar al espacio no es tan simple. La razón principal es la gravedad: toda la masa de la Tierra está tratando de derribarte. Si quieres liberarte de los grilletes de la gravedad de la Tierra, para un viaje a la Luna, por ejemplo, debes superar la “velocidad de escape” de nuestro planeta. Dicho de otra manera, tu energía cinética debe ser suficiente para superar la energía potencial gravitatoria de la Tierra. En el punto en que escapas, tu energía cinética es igual a la energía potencial gravitatoria de la Tierra.

La fuerza de la gravedad nos ancla a la Tierra.

Para que una pelota pudiera escapar de esta fuerza y salir al espacio exterior, habría que lanzarla a una velocidad de 11,2 kilometros por segundo. Es decir, a mas de 40.000 kilometros por hora. Si la lanzases más despacio volvería a caer en la Tierra, atraída por la fuerza de la gravedad.


En la luna, sin embargo, solo tienes que saltar a 2,37 kilometros por segundo, unos 8.500 kilometros por hora, para escapar de su fuerza de gravedad. Esto explica porqué los astronautas saltaban allí con tanta facilidad.

El Universo es inmenso, y en él encontramos lugares aún más “atrayentes”.

Un agujero negro tiene tanta masa concentrada que la velocidad para salir de él supera los 300.000 kilometros por segundo, o sea 1.080.000.000 kilómetros por hora: la velocidad de la luz. Por eso es negro. Si la luz no puede salir de su interior, no podemos verlo.

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